molusco ávido
huelo bivalvo vital
sediento
desciendo a su encuentro
preparo el ritual
trata de sellar
sus labios
no puede
ni quiere
abre anhelante
su rastro sangrante
y bebo
bebo hasta hartarme
y tiembla
tiembla hasta descolgarse
cae
y caemos
fundidos
sin culpa
sin miedo
llenos de sangre
sucios
de vida